El Infinito

El año 2012 pinté la obra “El Infinito”, concepto postulado en las culturas ancestrales de América, vale decir que todos los pueblos originales de este continente se  sentían parte y en totalidad  con la naturaleza y el cosmos; realidad  muy aparte de los postulados teológicos y  sus dogmas que se sienten por sobre la naturaleza y prácticamente sin conexión con el universo, además  esta creencia monoteísta encapsula al ser humano en una red especulativa sin evidencia sobre la existencia de un ente abstracto que sojuzga el comportamiento humano y es moralmente castigador.

Al contrario los chamanes, ven directamente el universo, su fluir perenne y se conectan a esa fuerza. Asimismo los científicos de nuestro tiempo están evidenciando nuevos descubrimientos a través de los avances tecnológicos tanto en el universo macroscópico a lo inmensamente grande. A modo de ejemplo, la explosión de la llamada Supernova mostrada a través de las fotografías del  telescopio espacial Hubble nos muestra un universo muy dinámico y cambiante, así como también fue capaz de demostrar que el átomo ya no es la parte más pequeña de la materia de forma estable.

Demócrito, filosofo y matemático griego, creía que todos los elementos deberían estar formados por pequeñas partículas que fueran indivisibles. Hoy en día sabemos que los átomos no son como lo creía Demócrito, indivisibles, si no que están formados por partículas subatómicas ya que al descomponer el átomo descubrieron un tremendo vacío, dejando  entrever que la materia no existe y su composición de protones, electrones y neutrinos eran parte de un universo aleatorio e impredecible, aportando un nuevo postulado: El principio de incertidumbre revela que podemos saber o ser testigo de la posición de una partícula y no su velocidad o podemos saber su velocidad pero no su posición.

Los chamanes aclaran que no son objetos los que nos rodean si no las “emanaciones del águila” y en la física cuántica el comportamiento de las partículas revela que existen múltiples dimensiones y posibilidades de acción, es decir ambas concepciones existenciales postulan que todo es real por un lado e irreal por otro,  en este punto ambas formulaciones son análogas.

 

 

 

El trabajo de campo realizado por el antropólogo Carlos Castaneda revivió la ancestral manera de entender  el universo que tenían los Toltecas y pueblos de Mesoamérica.

El silencio interno es de donde proviene todo en el chamanismo  y el estar consciente de ser es la  piedra angular  de este nuevo conocimiento.

Los principios básicos y estructurales de los nuevos videntes de América consisten:

  1. El universo es una infinita aglomeración de campos de energía, semejantes a filamentos de luz que se extienden infinitamente en todas direcciones.
  2. Estos campos de energía llamados las emanaciones del Águila irradian de una fuente de “inconcebibles proporciones”(el infinito).
  3. Los seres humanos están compuestos de esos mismos campos filiformes. Hoy en física se dice: Los seres humanos somos polvo de estrella, esto se fundamenta por cuanto nuestros componentes esenciales son los mismos que los elementos que componen el universo.

Quiero agregar lo que dijo el astrofisico Stephen William Hawking : “El cielo es un cuento de hadas”.

 

Espacio objetivo, espacio continente y contenido espacial

 Lo que juzgamos como realidad permanente es solo el aspecto superficial de una fuerza insondable(Florinda Donner)

El Dr. Arentsen manifiesta que al hablar de visión monocular u ojo cíclope hablamos de distintos espacios: El espacio objetivo que existe independientemente de nuestros sentidos y el espacio  subjetivo que nace con nosotros y es la interpretación que hacen de este espacio nuestros sentidos o los instrumentos que los amplían. El ser humano ha agregado paredes, caminos, edificios, puentes, calles, arboledas, etc y también nuevas tecnologías como la televisión, internet, celular, vehículos, etc, con ello ha tenido que cambiar permanentemente su universo subjetivo.

“En el espacio objetivo habría que distinguir un espacio continente inaccesible para nosotros y un espacio contenido que nuestros sentidos amplificados pueden captar. El continente sin límites imaginables o infinito es omnipresente, tanto dentro de la partícula más pequeña como fuera de toda energía  o materia. Es 0 (cero) e infinito, sin tiempo, distancia ni momento. Todo el contenido se desplaza en el sin alterarlo, como la luz se desplaza en la oscuridad. Es la fuente de toda energía y materia creada en un tiempo infinito o en un instante del hombre. (Arentsen 1996)

Lo conocido es esa minúscula fracción de las emanaciones del águila. Lo desconocido es la pequeña parte que queda a un posible alcance del conocimiento humano, envuelto quizás en un contexto aterrador pero aun así al alcance de lo humano. Lo que no se puede conocer, por otra parte, es lo indescriptible, lo impensable, lo irrealizable. Es algo que jamás comprenderemos y que sin embargo está ahí,    deslumbrante, y a la vez aterrador en su inmensidad. (Castaneda, 1986)

El organismo humano es un gran campo bio-electromagnético y la visión que tenemos de él como una estructura de carne y hueso es solo la representación que hace nuestro cerebro de las señales que recibe nuestro aparato perceptual condicionado. Forma, color, olor, sabor, tacto son solo representaciones sensoriales de nuestro cerebro, del mismo modo que nuestro televisor recibe señales radioeléctricas que transforma en imágenes y sonidos.

"El Infinito" Oleo sobre tela
“El Infinito” Oleo sobre tela

A Trescientos Sesenta Grados el fondo no existe

Un ejercicio que amplió mi conciencia de ser, fue pararme en una pieza oscura, relajado con los brazos cruzados puestos sobre mis hombros y mis ojos cerrados distendiendo la cabeza hacia abajo y mirando esa oscuridad ominosa en silencio. Donde sea que nos encontremos, sea en la montaña, la ciudad o  un dormitorio, con este ejercicio y su práctica sistemática, quedará inicialmente solo el piso que nos sostiene y  posteriormente lo que sostiene el piso: nuestro planeta. Más abajo esta el infinito y todo se encuentra suspendido en el vacío, en las emanaciones del águila. A trescientos sesenta grados el fondo no existe, no hay límites en absoluto. De aquí la inspiración para mi pintura El  Infinito.

Un día cualquiera del año 2012  me retiré a mi cama con la atención de Ensueño, es decir, llevar la conciencia cotidiana al campo de los sueños antes de quedarnos dormidos, es ahí donde de pronto me encuentro con esta visión donde el otro lado de la realidad se hizo patente y yo era totalmente consciente de la inmensidad del infinito. Era como estar ubicado al borde de un algo incomprensible, a lo lejos un dragón volador gigante giraba, vigilando que nadie pasara por esa válvula espiral, me sentía con un miedo controlado.  Eran las preliminares de entrar en la segunda atención y el comienzo de cultivar el cuerpo del Ensueño.

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