La mente foránea

Cada uno de nosotros, como seres humanos, tenemos dos mentes. Una es totalmente nuestra y es como una voz débil que siempre nos trae orden, propósito, sencillez. La otra mente es la instalación foránea. Nos trae conflicto, dudas, desesperanza, auto-afirmación”.  (Chamán don Juan Matus)

Para los Renüs de América el universo es predatorio sin más, pero también sufre de tristeza y los chamanes comparan esa tristeza a una fuerza tan grande como la fuerza de gravedad (junto al electromagnetismo, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza nuclear débil configuran la intensidad de la danza cósmica; las cuatro direcciones o los cuatro vientos del conocimiento chamán).  Científicamente se ha comprobado y fotografiado los misteriosos agujeros negros, astronómicamente se  los define como una región en el espacio-tiempo donde la fuerza de gravedad es tan fuerte que nada  ni siquiera la luz, es capaz de escapar.  G. I. Gurdjieff, definió este principio con el término Trogoautoegocratico, es decir, el universo es un sistema que se come así mismo. En su perspectiva, el universo funcionaba como un sistema de “mantenimiento recíproco”, donde cada nivel de entidad se alimenta de las entidades inferiores. Los seres humanos, las entidades orgánicas más conscientes de la Tierra, eran alimento de los demiurgos por encima de ellos. Para los Renüs y videntes de América nativa, una fuerza broto de los confines del universo, ellos son los que establecieron nuestras esperanzas y expectativas y los sueños de éxito o fracaso, nos dieron la codicia, la avaricia y la cobardía. Es el predador el que nos hace complacientes, rutinarios y ególatras […] los depredadores nos dieron su mente que se convirtió en nuestra mente, aclara el líder nagual. Desde ese tiempo comenzó la descripción del mundo y una forma de interpretarlo: El inventario humano (la escritura, 3500 a. C, Sumeria.).

Por otro lado dentro del capullo de la socialización el Darwinismo social,  es aquella corriente que extrapola la teoría de la evolución de Charles Darwin al campo social. En el último tercio del siglo XIX, determinados grupos intentaron justificar el imperialismo mediante el argumento sobre que los individuos y colectividades con mayor capacidad serían los más aptos para sobrevivir, en tanto que aquellos que carecían de esas cualidades estarían condenados a la extinción o a la supeditación. El hombre Occidental, con su depurada técnica, organización y superior civilización estaría facultado para “civilizar” y utilizar en provecho propio a los pueblos inferiores. El darwinismo social desembocó directamente en el racismo y la xenofobia. Es evidente para citar un  ejemplo de nuestro tiempo, el caso particular de Lava Jato en Brasil y el financiamiento irregular de las campañas políticas en general, que  mediante la conocida “Ley de Lobby”, todos los congresos del mundo  negocian las ventajas políticas para financiar proyectos privados con fondos de las arcas fiscales. Más que una opinión política, es mostrar cómo funciona el capullo de la socialización, Claro que tenemos un lado oscuro – dijo – matamos por capricho ¿no es cierto?, quemamos gente en el nombre de Dios. Nos destruimos  a nosotros mismos, aniquilamos la vida en este planeta; destruimos la tierra. Y luego nos ponemos un hábito y el Señor nos habla directamente ¿y qué nos dice el Señor? Nos dice que si no nos portamos bien nos va a castigar. El Señor lleva siglo amenazándonos sin que las cosas cambien. Y no porque existe el mal, sino porque somos estúpidos. El hombre sí que tiene un lado oscuro que se llama estupidez. (Castaneda, 1988)

 

 

Nuestro cerebro interpreta las informaciones de nuestros órganos sensoriales construyendo un modelo del mundo exterior. (Hawking, 1010.)

Para el hombre actual, la concepción de la realidad está determinada básicamente por la percepción visual, tendemos a corroborar nuestros juicios e ideas sobre la realidad a partir de lo que vemos, dinámica que se sostiene, potencia y constituye a partir de la realidad social. (Wild, 2002)

cristalino

La Fijeza del Punto de Encaje o Egocentro

“Para conocer posición de un objeto, basta con trazar un rayo para cada punto. Hay una correspondencia de punto-objeto y punto-imagen con cualquier punto-objeto del exterior que no depende de las lentes sino del cruce espontáneo de los rayos. Es equivalente al corte óptico del ojo”.  (Arentsen, 1996).

 La energía procesada de este modo se esparce por toda nuestra luminosidad y termina apelotonándose en sus bordes, donde forma masas densas  que crean un reflejo del yo”. (Torres 2004)

El nagual líder describe  la forma humana en la cosmovisión del chamán de América:

Es un conglomerado de campos de energía que existe en el Universo y que está exclusivamente relacionado con los seres humanos. Los chamanes lo llaman la forma humana porque esos campos de energía han sido retorcidos y deformados por toda una vida de malos hábitos y maltratos.

Bajo esta cruda mirada el modelo sociocultural de nuestra época ha encadenado y condenado al hombre. La imagen de sí y el auto-reflejo lo ha dejado con una mirada superficial y falaz. Todos de una u otra manera, estamos involucrado ferozmente con un ideal político, un ideal religioso o un ideal económico para ser feliz. Este idealismo es el énfasis de nuestra era y nos damos vueltas en un círculo vicioso creyendo que evolucionamos. No obstante los videntes de América revelan que en cada uno de nosotros existe la posibilidad de lograr la libertad total al romper el capullo de la socialización con el conocimiento y practicas chamánicas. El cimiento de las prácticas del chamán, tiene dos fundamentos esenciales, el Acecho o control de la conducta y el Ensueño o el control de los sueños.

Activando el segundo anillo de poder

Para los Amautas de América original el ser humano consta de ocho centros abstractos para percibir el mundo y occidentalmente hablando solo usamos dos: la razón y el habla. No obstante con la cosmovisión de la totalidad humana los videntes se dieron cuenta que la conciencia de ser es depurada por las experiencias de vida y se convierte en algo más complejo, definido como atención y para esclarecer en esta fase diremos que  la primera atención es lo conocido, la segunda atención lo desconocido y la tercera atención es la suma de las dos atenciones llamada “Conciencia Cósmica”. A la primera atención los chamanes la describen como el primer anillo de poder, “anillo” por su fuerza apremiante y envolvente y de “poder “por la posibilidad cambiar y re-direccionar el rumbo de esa fuerza apremiante. El secreto de los seres luminosos es que tienen otro anillo de poder que nunca se usa, la voluntad. El truco del brujo es el mismo truco del hombre común, ambos sostienen una descripción: El hombre común la sostiene con su razón; el brujo la sostiene con su voluntad. Ambas descripciones tienen sus reglas y las reglas se perciben, pero la ventaja del brujo es que la voluntad abarca más que la razón. (Castaneda, 19749).

Aquí entra el silencio interno que nos permite “no hacer”. Digamos entonces que “hacer” es hablarnos a nosotros mismos y el “no hacer” es detener la habladuría interna. En términos muy generales “no hacer” es hacer lo que nunca hemos hecho. A través del silencio interno y el ensueño activamos el segundo anillo de poder. Ampliaremos este punto junto a la pintura “Silencio Interno”.

Los sabios esotéricos indígenas de América, ciertamente poseían otro modo de entender el universo, con otras medidas de cognición, otra sintaxis.

"La mente foránea" oleo sobre tela
“La mente foránea” oleo sobre tela

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