Reflexión para un nuevo consenso II

 

Carl Sagan “Pale Blue Dot” y su visión cosmológica (1994):

 

La Tierra cósmica: El Origen
La Tierra cósmica: El Origen

“Mira de nuevo ese punto. Eso es ‘aquí’. Eso es casa. Eso es ‘nosotros’. Sobre él, todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que ha existido, y que vivió su vida. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, los miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas seguras de sí mismo, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada ‘superestrella’, cada ‘líder supremo’, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol. La Tierra es un escenario muy pequeño en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramada por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades infligidas por los habitantes de una esquina de ese pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras actitudes, nuestra imaginada arrogancia, la ilusión ficticia de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran oscuridad cósmica que nos envuelve. En nuestra oscuridad, en toda esta inmensidad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, de momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la Astronomía es una experiencia de humildad y construcción del carácter. Quizá no hay mejor demostración de la necedad de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros de una forma más bondadosa, y de preservar ese punto azul claro, el único hogar que jamás hemos conocido”.

 

La vida de un chamán  no puede en modo alguno ser fría, solitaria y sin sentimiento, porque se basa en su afecto, su devoción y dedicación a su ser amado. Y podrián ustedes preguntar ¿Quién es ese ser amado? la Tierra, este mundo y para un guerrero no puede haber un amor más grande ya que solamente si uno ama a esta Tierra con pasión inflexible se puede librar de  la tristeza. Este hermoso ser que está vivo hasta sus últimos resquicios comprende cada sentimiento, el me dio cariño, curo  mis dolores y finalmente, cuando entendí todo mi cariño por él, me enseño lo que es la libertad. El ser humano puede estar muy solo sin un aprecio constante hacia el ser que le da asilo y esa soledad eventualmente lo llevaría a la desolación. (Declaración del líder nagual)

Para los Renüs de América nosotros somos hijos de la tierra y ha llegado el momento de volver a alinear nuestra conciencia con ella pues vivimos y existimos en su vientre (corteza e hidrosfera, las capas orgánicas de Gaia). La tierra desde su núcleo hasta la ionosfera, configuran al igual que en el ser humano, un cuerpo físico y un cuerpo energético. Otro eje trascendental que descubrí al estudiar la conciencia de ser del chamán, es lo que definen como El levantón de la Tierra: “La tierra es un gigantesco ser consciente sujeto a las mismas fuerzas que nosotros.(…) es la fuente última de lo que somos. (…) y la llave mágica que abre sus puertas está hecha de silencio interno y de cualquier cosa que brille”. (Castaneda, 1986.) El planeta tierra es nuestro verdadero origen, y…“conmover la fijeza del planeta es la única salida al dramático estado de esclavitud al que hemos sido reducido. El cauce de nuestra civilización no tiene salida, porque estamos aislados  en un punto remoto del Cosmos” (Torres, 2004).

 

"Devoción a la santa Tierra" Oleo sobre tela, 1990.
“Devoción a la santa Tierra” Oleo sobre tela, 1990.

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