La muerte como consejera

“Morid con el pensamiento cada mañana y ya no temeréis morir”.  

Hagakure, Japón, siglo XVIII.

Philippe Ariès, (1914-1984) historiador francés, quien emprendió la aventura solitaria y semiclandestina de estudiar el sentido de la muerte, concluyó que el verdadero tabú del siglo XXI ya no sería el sexo como en el siglo  XX  sino la muerte.

La muerte es nuestra eterna compañera ¿Cómo puede uno darse tanta importancia, sabiendo que la muerte nos está acechando? cuando estés impaciente, lo que debes hacer, es voltear a la izquierda y pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquindad se pierde con solo que tu muerte te haga un gesto (Castaneda, 1972).

Durante el verano de 1978, a mis veintitrés años de vida, sufrí una experiencia  que cambiaría para siempre mi estar-siendo en el mundo. Este hecho lo defino como el desprendimiento consciente y tiene directa relación con las vivencias chamánica que lo definen como ensueño en el caso del antropólogo Carlos Castaneda y el viaje astral del escritor Tibetano Lobsang Rampa. También este viaje orientó mi búsqueda, aunque en ese tiempo no tenía ningún referente para homologar tal vivencia. Esta experiencia interior no lineal y abstracta, encontró respuesta en el conocimiento chamán, el arte y la ciencia.

El líder nagüal da una visión precisa  sobre nuestro destino inminente: “La muerte es la única consejera sabia que tenemos. Cada vez que sientas que todo está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete a tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: “Todavía no te he tocado”.

“Para los chamanes de América morimos porque la posibilidad de ser transformados no forma parte de nuestros conceptos”.  (Abelar, 1994)

“La muerte solo existía porque habíamos aprendido a intentarla; y que el intento de la muerte podía ser suspendido al hacer que el punto de encaje cambiara de posición” (Castaneda, 1988) .

Para el Renüs de América original todos los demás logros son transitorios, puesto que la muerte los disuelve en la nada. En el proceso de mi propio aprendizaje tuve tres experiencias directas con la muerte. Una ocurrió en la montaña, a nuestro regreso desviamos el curso y nos extraviamos.  Casi muero por deshidratación pues se nos acabó el agua y llegamos apenas casi desfalleciendo y con verdaderos espasmos.  En otra ocasión sucedió en una laguna; ciertamente mi experiencia en la laguna me afecto considerablemente y aún la tengo presente como si fuera ayer. Ese día de verano en el centro Sur de Chile, nos fuimos a acampar hacia la costa y como siendo aún niño nos fuimos a nadar a la laguna y no en el mar por ser más peligroso. Estábamos muy entretenidos nadando pues el agua apenas nos llegaba a las rodillas. De improviso una señora angustiada al borde de la laguna,  nos hacía señas con sus manos, pero que no entendíamos de qué se trataba, entonces nos acercamos a la orilla y nos pidió con una cara de espanto que por favor revisáramos en la arena pues se había extraviado su hijo  y que tal vez pudiera estar bajo el agua. Como niños  y casi como un juego comenzamos a zambullirnos riendo. Empezamos a revisar como si el juego continuara. De pronto me sumerjo y nadando con los ojos abiertos vi un rostro pálido y desfigurado, un color verde musgo reflejaba manchas traslucidas producidas por la luz del sol que se reflejaban en su cara; iba a chocar de frente  con él pero lo paso rozando con mi mano derecha y siento su cuerpo frío. ¡Salte con fuerza fuera del agua! le aviso a la persona que estaba a mi lado, que ahí se encontraba el niño con palabras entrecortadas tanto por mi miedo como por mi sorpresa. La persona adulta cogió en sus manos al niño ahogado y llorando lo saco del lugar llevándoselo a su madre que gritaba de dolor y preocupación. El terror se apodero de mí ser, salí espantado y corriendo del lugar. Posteriormente me enteré que el niño tenía un hermano mellizo que presencio todo el acontecimiento. Para mi fue una experiencia muy triste.

La tercera vez casi muero ahogado en una playa de la costa central de Chile. Simplemente tenía la idea de darme un chapuzón refrescante así que me lanzo un piquero sobre una ola que reventaba a la orilla del mar. Como sabía nadar, tuve intención de hacer una vuelta y volver, y así lo hice, pero al pretender regresar me di cuenta que no avanzaba hacia la orilla sino  al contrario, mientras más nadaba la fuerza del mar me jalaba hacia dentro. Un miedo terrible se apodero de mi, cada vez que intentaba avanzar el mar me llevaba más hacia él, sin posibilidad de salir. Y tome conciencia de lo que me pasaba, ¡estaba en un lió muy serio! -.tal vez quinientos metros desde la orilla-. La gente en la playa se veía cada vez más pequeña, nada se podía hacer, ni siquiera el salvavidas se atrevió a lanzarse en mi ayuda, eran aguas no aptas para el baño y lo sabía. ¡Mi suerte estaba echada! ¿A quién culpar? A momentos me dejaba flotar, otras nadaba viendo alguna posibilidad de salir. De pronto ocurrió algo muy extraño, una fuerza que no entendía se apoderó de  mi ser y dije…bueno si esta es mi muerte por lo menos podría saber como venía disfrazada y me sumergí al fondo del mar, todo estaba tan corrientoso entre algas, arena y fuerza que se repelían entre ellas, y me hundí aún más, sentía el poder del mar y hable con él; le dije que era maravilloso y que lo respetaba y amaba; me solté y deje que el mar manejara su propia fuerza. De pronto agotado salgo a tomar aire y  con mi último aliento saqué  fuerzas de flaquezas y nuevamente comienzo a nadar hacia la orilla y ahora si avanzaba, nade y nade hasta que sentí que mis pies se afirmaban en la arena. Con evidente hipotermia,  fui ayudado por las persona que atónitos me observaban, llegue a la orilla y me dirigí donde se encontraba  mi familia. Lo último que escuché fue la voz de mi hermana que dijo ¿Quien sería ese loco que se estaba ahogando? Agotado, me desplomé literalmente quedándome profundamente dormido. Eventualmente también sufrí la muerte de seres muy amados, golpes devastadores que me llevaron a  buscar el contenido de la muerte y desenmascararla. Más de treinta años después finalmente encontré lo que buscaba y comprendí que  los brujos tienen toda la razón, que la muerte existe solo porque hemos aprendido a intentarla.

 

Cuando sufrí el desprendimiento consciente, no podía imaginar que evidenciaba la respuesta al misterio de la muerte, pero como lo aclaran muy bien los Renüs el conocimiento se nos da gota a gota. Uno de los aspectos más esotéricos que encontré en mi búsqueda del “Rescuarno Sagrado” como lo define Gurdjieff, este tiene relación con una máxima bruja: “Debemos tener algo por lo que morir antes de tener algo por lo que vivir”, aclara el líder Nagüal. En base a mi propio conocimiento esta frase es una de la más pragmática que mueve el punto de encaje para llegar a la Conciencia Cósmica. Encontrar un motivo por cual morir sobre uno por el cual vivir, es ser un guerrero afortunado. En lo personal veo que a todos se nos ha dado esa oportunidad, pero el tabú y el miedo nos paralizan y todos pretendemos ignorarla, como si esa actitud nos librase de ella.

Así le dice el líder nagüal al último nagüal, los chamanes de México antiguo habían encontrado que el Águila dio organismos con conciencia para que fueran enriquecidas por las experiencias de vida. El Águila entonces reclamó el conocimiento que normalmente producía la muerte del organismo. Lo que los chamanes del antiguo México habían encontrado era  dos partes de esta conciencia: la fuerza de la vida y las experiencias de la vida y que las experiencias de la vida podrían devolverse al Águila sin producir la muerte de la conciencia del organismo. Para los chamanes del México antiguo,  la Recapitulación realmente era un ejercicio que podía separar la fuerza de la vida de las experiencias, para que cuando el Águila reclamara una por sobre la otra,  el brujo se quedaría con la fuerza de la vida, libre para continuar el viaje.

Entonces a través del “PU-AM” (el aliento universal) comenzamos la Recapitulación,  es decir a través de exhalar prolongadamente y mover la cabeza  de manera lenta de derecha a izquierda y luego inhalar profundamente moviendo la cabeza de izquierda a la derecha, comenzamos a airear nuestras vidas.  El líder nagüal aclara que la Recapitulación es el factor esencial para la redefinición y la redistribución de la energía necesaria para ensoñar. Personalmente llevo ocho años recapitulando, siguiendo las pautas que indican los brujos en el cual una primera fase es recopilar una lista de todas las personas que hemos conocido en vida  empezando por el presente hasta nuestro nacimiento y como una forma de ordenar de manera coherente se puede dividir por aéreas de actividad: lugares donde he vivido, trabajado y estudiado. Los brujos consideran la respiración como un vehículo mágico; la exhalación para expulsar la energía ajena  que se quedó en uno durante el acontecimiento  que se está recapitulando, y la inhalación, para traer de regreso la energía que uno dejo en dicho acontecimiento. Por otro lado gracias a la recapitulación agrega el nagüal Mariano Aureliano, nos libramos de las ataduras emocionales y de la pesadez de nuestras vidas volviéndonos más y más vaporosos.

El punto central sobre la muerte como consejera, es lograr  de manera individual, que la muerte testifique nuestros actos, sin obsesiones. También aclaran que la muerte no es nuestro enemigo sino un adversario, el único adversario que vale la pena.  Los Renüs de América sostienen que los hombres impecables no necesitan que alguien los guié, que por sí solos mediante el ahorro de su energía, pueden hacer todo lo que hacen los videntes. Lo único que necesitan es una oportunidad mínima de estar conscientes de las posibilidades que los videntes han descubierto.

La inspiración de mi pintura La muerte como consejera viene precisamente de haber recapitulado mi existencia ya que al rebobinar mis experiencias de vida puedo dejar una fotocopia al Águila. Asimismo la Recapitulación termina definitivamente con la confesión religiosa, pues se trata de una perspectiva interna y muy personal y sin ningún ánimo moral, inmoral o amoral. La imagen pintada en esta obra, revela  al  fondo el cerro La Campana de la Quinta Región de Chile, la onda que cruza  al centro de la tela resulta de ver la energía y como fluye en el universo. La mortaja esta lista para devolverse  a la tierra y al lado izquierdo el cuerpo energético, ese cuerpo perceptor que ha perdido su forma humana.  Todas mis experiencias de vida acumuladas en una fracción de segundos, no obstante los brujos de Abya Yala, pese a todo el sufrimiento infringido a todos los indios de nuestro amado continente, le regalan al hombre occidental y al mundo entero, este nuevo conocimiento sobre el don de la libertad: Para los Renüs la muerte no es natural, es un acto mágico.

 

"La muerte como consejera" Oleo sobre tela
“La muerte como consejera” Oleo sobre tela

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s