La Fuerza Rodante

“El Universo natural no necesita tecnología, razón, ni fe, para que  siga rodando” 

JaraBurgos 2018.

Los chamanes de América hace más de diez mil años atrás desarrollaron su cuerpo luminoso con sus prácticas, concibieron un doble energético con el que se relacionaban al universo y otros mundos. Dicho conocimiento está a  vivo y muy vigente a través del linaje de don Juan y de los nuevos videntes de América. El desarrollo del cuerpo energético y el procedimiento para forjarlos, está saliendo recién a la luz por distintas ramas del campo de las  Ciencias Sociales, ahora desde el arte y la pintura.

Los fundamentos esenciales del conocimiento chamán, son experimentar todo el potencial energético humano. El conocimiento del control de la conducta y  del control de los sueños es por excelencia un método científico pues se basa en la observación y la experimentación de la percepción y el efecto que tiene sobre el hombre en cuanto unidad física y energética. El chamanismo como fuente de conocimiento es buscar la libertad de la percepción. Sus estructuras desarrollan un cuerpo etéreo e inorgánico, pero con conciencia individual.

Así como la razón sintetiza el saber a través de un inventario mental, el silencio interno sintetiza la percepción en metáforas y conceptos abstractos. Por ejemplo para las culturas originarias de América, un aspecto del intento lo conforma La Fuerza Rodante. Los brujos de América tenían un conocimiento a la par de lo que definimos vida y de lo que definimos muerte.  Los chamanes descubrieron que la Fuerza Rodante existe sin importarle un comino la acción humana, los chamanes ven como esa fuerza crea y destruye perenemente pues caso contrario el universo no existiría. Para los chamanes la Fuerza Rodantes  o las  Fuerzas Duales Astronómicas del Cosmos, es  el medio por las que las emanaciones del águila distribuyen vida y conciencia, pero también hace morir a todos los seres vivientes.

 

 

 

Don Juan agrega que después de haber re-adaptado su tradición, los nuevos videntes se dieron cuenta que el conocimiento que tenían los antiguos videntes (20.000 a.C),  acerca de la Fuerza Rodante era completo; en cierto momento llegaron a la conclusión de que en efecto, existían dos aspectos diferentes de la misma fuerza. El aspecto tumbador  se relaciona exclusivamente con la destrucción y la muerte. Por otra parte, el aspecto circular es lo que mantiene la vida, la conciencia, la realización y el propósito. Vieron también, agrega don Juan, que ambas fuerzas están fusionadas, pero que no son iguales, la fuerza circular  nos llega justo antes de la fuerza tumbadora; están tan cerca una de la otra que parecen ser la misma. Los nuevos videntes recomiendan que nos abramos a ella, hacer amistad con ella. El resultado es asombroso en sus consecuencias…agrega el último nagual.

Para los chamanes modernos la Fuerza rodante es hermosa y asombrosa, caso contrario la cultura occidental que define la realidad entre lo bueno y lo malo, tiene una sola mirada básica y ordinaria: La “Vida”. En consecuencia pretender agarrarse solo a la “vida” con garras y puños, (guerras y desacuerdos sin fin)  es la forma más insensata de abordar el misterio que somos lo seres humanos. Es descabellado como con la pretendida “vida” la forma actual de vivir, enajena e hipnotiza a la sociedad y la deja sin rumbo y sin propósito. La imagen de sí, el autoreflejo, nuestra idiotez,  la rutina, el aburrimiento y en general la importancia personal nos deja como “vida” un descontrol robotizado y una ignorancia sin límites. “El orden social no toma en cuenta la supervivencia del hombre” indica el Nagual Carlos Castaneda, eso quiero decir con respecto a que a la Fuerza Rodante no le importamos en lo más mínimo.

El otro lado, el mundo nagual, es asombroso, terrible y pavoroso, pero también dejar muy en claro que de todas maneras el lado de la “vida” occidentalizada y replicada en todo el orbe no es menos terrible.

“Iba una vez un gusano de los que llaman temictli paseando por la rugosa superficie de un tronco de ahuehuetl. Lo vio una mariposa, que revoloteaba jugando por el aire, y posándose ante él le dijo: ¡Hola, hermano del pasado! por casualidad, ¿Sabes que vendrán en el futuro días, en que abandonando esa envoltura terrena te hagas volador como yo y asciendas hacia el universo? Y el gusano le contestó: Sí, eso es lo que me enseñaron mis padres, y a ellos les enseñaron mis abuelos. Decían que después de esta, hay otra vida donde podemos liberarnos de las cadenas de la Tierra y ascender alados a nuevas dimensiones. Mas yo no lo creo, y aunque en mis días y en mis noches pienso que camino hacia algo, mi imaginación se detiene en este plano, donde adoro el latido de la savia y el palpitar de las hojas cuando me acarician los pies. Pasaron varios días, que para el gusano fueron años, y éste notó que le llegaba el final. Se fue hacia una rama saliente de pino y al esconderse el sol una tarde hizo su tumba de seda, acostándose a esperar la venida de la muerte.      

Y   con el tiempo llegó la primavera de su nacimiento como mariposa, extendió sus alas          y veloz como una flecha se ensimismó en el aire dando sus primeros aleteos hacia el sol de la mañana. Y cuando volaba, vio a un gusano temictli que subía trabajosamente por el tronco de un ahuehuetl y posándose delante de él, le dijo: ¡Hola hermano del pasado!, por casualidad…”  Quetzalcóatl.

Debemos aprender a expandirnos lo antes posible aclaran los chamanes y con esto  me refiero a expandir la conciencia de Ser, a ir más allá del capullo de la socialización y llegar a la totalidad humana. Un punto práctico de expandirnos es “ensoñar” (el control de los sueños a través de la atención de ensueño, es decir, tomar conciencia en que momentos pasamos al otro lado) y acrecentar la conciencia por medio del silencio interno, la recapitulación, subir la montaña y realizar los movimientos energéticos; también mapear el cuerpo, es decir  conocernos centímetro por centímetro hasta que el cuerpo se dé cuenta de que ve.

Mi pintura la Fuerza Rodante es consecuencia de haber unificado los dos aspectos del misterio que somos, de saber que somos mucho más que solo socialización, y que tanto lo que está afuera como lo que está  adentro también es un misterio infinito.

 

"La Fuerza Rodante" Oleo sobre tela
“La Fuerza Rodante” Oleo sobre tela

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