Reflexión para un nuevo consenso III

"Volcar la mirada" 1990, Acuarela.
“Volcar la mirada” 1990, Acuarela.

Charles Robert Darwin (1809- 1882) fue un naturalista inglés que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. Su obra fundamental: “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida” revelan de acuerdo a nuevos estudios, una visión fragmentada y reducida sobre la evolución y selección natural de las especies.

El conocimiento del chamán de América ve que la tierra es un ser vivo, la luna es un ser vivo, el sol es un ser vivo, las piedras, los árboles , las plantas, los exoplanetas y galaxias ¿Y los agujeros negros? también son seres vivos. En general el Cosmos es una red  interconectada y viva hasta en su último rincón.  Los Renüs de América contabilizan 48 bandas, siendo la banda humana una de ellas. Y así como existe la producción en línea de aves, cerdos, árboles y plantas, etc., asimismo el animal y bípedo humano ha sido igualmente producidos en línea para el consumo en masa de entidades inorgánicas. ¿Qué importancia tiene el Yo en esa cadena de infinita extensión alimentaria ¡Ninguna!.

La extinción de los dinosaurios no fue por selección  natural sino por la ley de accidente y ésta ocurre a nivel cosmológico, planetario, social, personal, y que altera y afecta mucho más que la pretendida Ley de selección natural.

Santacruz, M.H. (2012) aclara:

Una raza es simplemente uno de los conjuntos de genes parcialmente aislados en que llegó a estar dividido el género humano durante su esparcimiento geográfico, primigenio y después. En términos generales se ha desarrollado una raza en cada una de las cinco principales zonas continentales de la tierra.  Como sería de esperar, la ramificación parece estar correlacionada con el grado de aislamiento. Cuando en los continentes tuvo lugar la formación de las razas, quedando “embotelladas” miles de poblaciones en conjuntos aislados de genes por todo el mundo, se establecieron las diferencias por frecuencia de genes que vemos en la actualidad.  La paradoja que se nos presenta es que cada grupo de seres humanos parece diferente en lo exterior, y, sin embargo, debajo de estas diferencias hay una similitud fundamental.     

Otro hecho notable que confirma la visión fragmentada de Darwin, es el descubrimiento que realizara el meteorólogo alemán Alfred Weneger, (1880-1930). Weneger es  conocido sobre todo por defender la Teoría de la deriva de los continentes en una época en que los medios tecnológicos para demostrarla no se habían desarrollado todavía. Las similitudes entre los perfiles opuestos de los continentes de América del sur y África le sugirieron la posibilidad de que la igualdad de la evidencia fósil se debiera a que ambos hubieran estado unidos en algún momento del pasado geológico terrestre. En 1915 expuso los principios de su teoría en la obra “El origen de los continentes y los océanos”. A partir de diversas evidencias, renovó la idea de que todos los continentes estuvieron en un momento dado unidos en una gran área de tierra que él llamó Pangea. Más tarde sostuvo que ese supercontinente habría comenzado a dividirse hace aproximadamente 200 millones de años en dos partes, una al norte que él llamó Laurasia, y otra al sur llamada Gondwana por el geólogo austriaco Eduard Suess. Las teorías de Weneger, descritas en el origen de los continentes y de los océanos (1915), no fueron corroboradas por los científicos hasta 1960, cuando la investigación oceanográfica reveló el fenómeno conocido como “expansión del fondo del mar”.

En su tesis original, propuso que los continentes se desplazaban sobre el manto de la Tierra de la misma forma en que uno desplaza una alfombra sobre el piso de una habitación. Las aportaciones sucesivas de Ewing, Hess, Vine y Matthews, Cox, Doell y Dalrymple, Carey, Wilson, Morgan, McKenzie y LePichon.  (Wikipedia, 2013).

Entre tantos otros, mostró un nuevo modelo de planeta, vivo, enérgico, dinámico, cambiante. Un planeta que se rige por leyes universales a otra escala donde lo humano no cuenta y que se expande igual que el universo. En síntesis, la deriva continental es el desplazamiento lento y continúo de las masas continentales configurando lo que hoy son Europa, África, América, Oceanía,  Asia y el continente Antártico, el más austral de la tierra.

Para mayor ahondamiento y como nuevo conocimiento científico está el aporte de Tom Dillehay, arqueólogo y antropólogo estadounidense, quien ha desarrollado su trabajo de campo principalmente en Chile y otros países en Sudamérica. Su trabajo más conocido es la excavación en Monte Verde (Sur de Chile) a partir del año 1977. El sitio ha entregado dataciones de presencia humana de entre 12.500 a 33.000 años. Como lo revela en entrevista a El Mercurio, diario de circulación nacional en Chile (Fig, 14)  “hasta entonces se creía que los humanos habían llegado a América a través del estrecho de Bering entre 12.000 y 11.500 años antes del presente. Lo estimaban a partir del hallazgo de punta de flecha en un sitio llamado Clovis, cerca de nuevo México, fechado 11.200 años. Pero el hallazgo de Monte Verde echó por tierra ese paradigma, ya que los niveles de poblamiento en el sitio se remontarían al menos a los 14.600 años (12.600. a.C.). Aukanaw, también transcripto como Auca Nahuel. Etnólogo y hierólogo de origen mapuche-pehuenche que cursó estudios superiores en Europa, investigador de profunda erudición y vasta formación humanística sitúa el poblamiento en el sur de Chile en cincuenta mil años. Esto por un descubrimiento colosal que hiciera en la Cordillera de los Andes y que solo los iniciados y originarios saben del lugar. El hallazgo eran sus ancestros con más de cincuenta mil años de antigüedad.

Monte Verde en el tiempo (Fig. 14)
Monte Verde en el tiempo (Fig. 14)

Eduardo Fernández Valiente (Universidad autónoma de Madrid, 2002) expone, hacia un nuevo concepto de evolución:

El vertiginoso avance del conocimiento científico en los últimos cincuenta años está dejando desfasado el concepto neodarwinistas de la evolución. La síntesis neodarwinistas establece a la selección natural como el mecanismo básico de la evolución. El registro fósil, sin embargo, no parece apoyar el cambio gradual, que sería de esperar si la variabilidad genética fuera el resultado de una lenta y progresiva acumulación de mutaciones. Más bien, el registro fósil indica una evolución a saltos. Es decir, grandes periodos sin cambios aparentes en las poblaciones seguidos de rápidas radiaciones en las que aparecen gran número de nuevas especies. Estas radiaciones suelen ser posteriores a grandes episodios catastróficos en los que se produjo una masiva extinción de especies. Otro aspecto clave en los procesos evolutivos de la vida que no ha sido tomado en consideración en las teorías neodarwinistas es la simbiosis. La simbiosis es una asociación cooperativa entre dos organismos en los que ambos se benefician y de la que surge una estructura nueva, más compleja, y con propiedades emergentes que no tienen ninguno de los asociados por separado. La idea de la cooperación como fuerza evolutiva, choca frontalmente con la idea darwinista de la lucha por la vida y la competencia como motor de la evolución a través de la selección natural, sin embargo, los hechos están ahí y nos muestran claramente la importancia de la cooperación en el proceso evolutivo. Todos los sistemas vivos son redes de componentes más pequeños. La trama de la Vida, como un Todo. La evolución de una especie no puede entenderse al margen de la evolución de las especies que se interrelacionan con ella. 

El palebiólogo Simon Conway Morris (documental, 2009) Explora cómo las formas de vida con caminos evolutivos completamente diferente pueden producir resultados tan notablemente similares:

Los humanos somos culturales y tenemos música, pero resulta que muchos animales tienen música, no solo eso, el tipo de música que tienen, es notablemente similar a la nuestra, en muchos aspectos. Algunas aves hasta tocan tambor, por ejemplo. Pero más específicamente tienen armonía  y melodía, tienen invención, hasta tienen culturas musicales…y de hecho recién, comenzamos a  entender, quienes somos y por qué estamos aquí. La verdad según la verdad, nosotros los bípedos humanos no tenemos nada de especial y pareciera que al contrario, somos seres horripilantes.

 “Sostuvo que miles de años atrás, hombres y mujeres eran poseedores de un conocimiento que les permitía desplazarse fuera del mundo normal. Por consiguiente, dividieron sus vidas en dos áreas: el día y la noche. Durante el día desempeñaban sus actividades como cualquier otra persona, comportándose de un modo normal, previsible y cotidiano. Por la noche, sin embargo, se convertían en ensoñadores, ensoñando sistemáticamente ensueños que trascendían los límites de lo que consideramos la realidad“. (Donner, 1999, p.69) La mujer nagual, Carol Tiggs, en conferencia (1996) aclara: La evolución es la capacidad que los organismos tienen de modificarse a sí mismos para una mejor adaptación.

También existe una relación muy particular con la visión del chamán de la América original, ellos le llaman voltear la cabeza para enfrentar una nueva dirección (…) era verdad que los acechadores voltean la cabeza; sin embargo, no lo hacen para enfrentar una nueva dirección, sino para enfrentarse al tiempo de una manera distinta. Los acechadores encaran el tiempo que llega. Normalmente encaramos el tiempo cuando este se va de nosotros. Solos los chamanes pueden cambiar esta situación y enfrentar el tiempo cuando éste avanza hacia ellos. (Castaneda, 1981). Volcar la mirada, es sacarnos las mascara que nos hace predecible, rutinarios y ególatras  y colocarnos la máscara de los que realmente somos, seres luminosos, etéreos y sin límites.

Para el planeta madre no existe ninguna raza superior ni inferior, para ella todos somos iguales, así sea una hormiga o un elefante, además en el conocimiento del chamán solo por el hecho de haber nacido todos fuimos elegidos para habitar este hermoso planeta: nadie es único y particularmente especial ¡Nadie!. Mediante estas prácticas y estudios se inspira la acuarela “Volcar la mirada”.

 

ACTUALIZACIÓN:

Chile: Huella encontrada es el rastro humano más antiguo de América.

26 de abril de 2019, 17:37 hrs

Una huella humana de 15,600 años de antigüedad fue descubierta en el sur de Chile y sería la más antigua del continente americano, según una reciente investigación. El rastro fue descubierto en 2010 por una estudiante de la Universidad Austral de Chile,  “Poco a poco en América del Sur están empezando a aparecer sitios con algunos vestigios de presencia humana, pero ésta sería la huella más antigua en todas las Américas”, agregó a Reuter, la paleontóloga Karen Moreno y el geólogo Mario Pino. La huella de un pie fue excavada en un sitio que estaba destinado a viviendas, en la ciudad de Osorno, en el sur del país. La experta explicó que se ha trabajado en el sitio arqueológico de Pilauco desde 2007 y por eso se conocen las edades de las distintas capas donde se centran los estudios, pero además las dataciones superan los 15.000 años de antigüedad.

Foto Reuter. Abril, 2019
Foto Reuter. Abril, 2019
“Hallazgo de Aukanaw, que sitúa a sus ancestros en 50.000 de antigüedad” (El  Llamado).
“Hallazgo de Aukanaw, que sitúa a sus ancestros en 50.000 de antigüedad” (El Llamado).

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