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Manifiesto Plástico: El Plano del chamán

Para los chamanes es imperativo cambiar la estructura, o base social, de lo que definimos como realidad si queremos sobrevivir a nuestra época. ¿Cuál es esa  base social? La certeza consensuada de que el mundo está compuesto de objetos concretos, cuando en esencia existimos en una realidad de pura energía.

Hoy, a través de la física cuántica y el espectro electromagnético, se corrobora que la realidad visible es sólo una franja diminuta dentro de un campo ilimitado de ondas que no podemos ver. Todo lo que nosotros miramos está aparentemente fijo, sólido, estable, pero lo cierto es que está mutando, cambiando, moviéndose infinitamente. Ésta es la base social que hay que cambiar y ¿Cómo deberíamos percibir la realidad? ¡Como energía! Desde los niveles subatómicos hasta los macro universos, todo es energía que fluye incesantemente, nada está quieto. La tierra se desplaza a veintinueve  kilómetros por segundos alrededor del sol y nosotros vamos dentro de ella a esa velocidad, esto a modo de ejemplo. Entonces, nuestra forma de percibir la realidad debería ser que todo cuanto nos rodea es energía que fluye libremente en el universo: así es como perciben los chamanes la realidad.

Más de treinta años de investigación, práctica y error, en tres aéreas del conocimiento humano: el arte, la ciencia y el conocimiento chamán. Tres disciplinas interrelacionadas entre sí por ser eminentemente experimentadoras y exploradoras de la realidad, a diferencia de los dogmas y las creencias que postulan un universo estático, absoluto y que sólo profundizan un proceso entrópico y dicotómico en la escala humana.

El principio de incertidumbre en física, el universo en expansión como nueva imagen del cosmos, los agujeros negros, las supernovas, la materia oscura y los  multiversos, ponen en tela de juicio ese mundo que se da por sentado en las teologías. Por otro lado recién, y después de más de quinientos años, está comenzando a salir a la luz el conocimiento ancestral y espiritual de América nativa. En base a los “videntes” (ver) y sus prácticas, puedo manifestar, que existe en el ser humano una técnica para detener el diálogo interno (el compañero perenne del pensamiento, dicen los chamanes). Esto nos permite, perceptualmente, mirar los objetos como energía y no como objetos. Al desarrollar la visión periférica y forzar los ojos a mirar en 180° se suspende, momentáneamente, la interpretación que hacemos de la realidad y, en la medida que se practique sistemáticamente, nos hacemos testigos del mundo de la energía viva, la fuerza vital que anima el cosmos.

Como declaración de principios, la Introrrealidad es un descubrimiento plástico, un relato de autoconocimiento en la pintura. Propone la evolución de la conciencia y la libertad del Ser. Asimismo, descubre qué nos tiene prisioneros y cómo liberarnos. Es un trabajo libre de ideología política, religiosa y económica, honesto e imparcial respecto de la crisis actual del ser humano en el mundo. También es una crítica profunda, en cuanto a no tener un rumbo existencial y de reciprocidad en equilibrio con la tierra: el origen de todo. Plantea un cambio de paradigma, romper el modo de percibir la realidad. Entrar a una alteración perceptual mediante el silencio interno y el despertar de la conciencia en los sueños: un llamado a cambiar la base social de la percepción.

En el universo todo es energía que muta. Muta el que percibe y muta lo percibido; la crisálida rompe el cascarón y puede volar, comienza su libertad perceptual,¿no humana ?…así es, una dimensión en la que la personalidad ya no es la meta, sino el cuerpo energético. Y para mayor ahondamiento, el Introrrealismo reconoce en la pintura un precursor y a él convoca con fuerza y visión. -¡Hagámosnos la guerrilla interior para parir un hombre nuevo!-grita Matta. ¡La guerrilla interior se gana con silencio interno! dice el chamán.  ¡Ver energía como fluye en el universo!, dicen los videntes del México antiguo. ¡Aprendan el arte del fluir! reclama la sabiduría andina. Silencien la mente y forjen el cuerpo energético, manifiestan los videntes de la América original.

Científica y empíricamente, los distintos fundamentos extraídos de los diferentes campos gnoseológicos son concluyentes y confluyen en el saber mítico del chamán.

El viaje interno de la energía
Pintura “Introrrealismo” Oleo sobre tela

 

  • “Don Juan definió el silencio interno como un estado peculiar de ser en que los pensamientos se cancelan y uno puede funcionar a un nivel distinto al de la conciencia cotidiana. Hizo hincapié en que el silencio interno consistía en suspender el dialogo interno –el compañero perenne del pensamiento -y debido a eso, era un estado de profunda quietud, le llamaron silencio interno porque es un estado en el cual la percepción no depende de los sentidos. Lo que funciona durante el silencio interno es otra facultad que hace de él un ser mágico, la misma facultad que ha sido restringida, no por el hombre mismo, sino por una influencia extranjera.”

Chamán don Juan Matus.